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EL LENGUAJE DEL HIDALGO

EL LENGUAJE DEL HIDALGO

A diario nos comunicamos con los demás a través del habla o la escritura y sin duda, utilizamos el lenguaje que hemos aprendido de nuestra madre denominado “lengua materna” definido así por la UNESCO puesto que es la mujer quien lo transmite a los hijos. Más allá de la lengua que hablemos, lo cierto es que muy pocas veces nos hemos detenido a pensar en el origen del lenguaje considerando que las lenguas, todas ellas, han pasado por procesos evolutivos que les han permitido crecer y enriquecerse, la mayoría de ellas, de otras culturas con vocablos diferentes logrando así consolidarse en un idioma. En este caso, abordaremos el español o castellano, considerado la segunda lengua por el número de hablantes nativos y la cuarta en hablantes detrás del mandarín, ingles e hindi.

Si bien hay variadas opiniones, según la lexicógrafa Susie Dent (1964) una persona cuenta en su haber con unas 20.000 palabras activas y unas 40.000 pasivas, sin embargo, se considera que una persona en su vida cotidiana usa unas 300 palabras, 500 si es culta o informada y unas 3.000 si es escritor o periodista. Todo ello es poco si tenemos en cuenta que el Diccionario de la Real Academia Española cuenta con 88.000 palabras. En fin, recorramos entonces el camino del origen, historia y evolución de esta fascinante y no menos compleja lengua. Vamos.

Con la llegada de los romanos a la península Ibérica, (218 a.C), los pueblos que la habitaban, celtas, iberos, celtiberos y tartesios hablaban sus propias lenguas, las que con la romanización fueron decayendo en su uso limitándose a las regiones más aisladas. Todas ellas fueron sustituidas por el latín, idioma administrativo de los ocupantes de Hispania como denominaron a la península. Un hecho importante es que el latín que se usaba era el vulgar o sea aquel que era hablado por soldados y ocupantes del territorio y no el clásico, reservado para las elites romanas. La expansión del latín se beneficia con el cristianismo que lo usa para la evangelización de los pueblos. Entre el siglo III y IV el latín vulgar evoluciona progresivamente en los territorios de la Europa latina ocupada por los romanos hasta la caída de su imperio en el siglo V. Es entonces cuando las invasiones bárbaras avanzan dejando vocablos germánicos como, “yelmo” o nombres propios como “Álvaro” y “Fernando” que no son más que mutaciones al unirse al latín vulgar.

Todas estas transformaciones lingüísticas a lo largo de cuatro siglos llevaron al surgimiento de las “lenguas romances” conformadas por el aragonés, leonés, castellano, gallego, portugués, catalán, provenzal, francés, italiano, sardo, romanche, rumano y dálmat. Estas lenguas se hablaban y siguen de algún modo hablándose en el territorio llamado Romania que cubre la mayor parte sur europea del antiguo Imperio Romano. Los términos “romance” y “romania” tienen su origen en el adverbio “romanice” que significa “en romano”. Es en el sínodo de Tours (803) cuando se considera al romano como una lengua aparte, vulgar, separada del latín. Este es un hecho importante para la evolución de los distintos idiomas de la región señalada.

En el siglo VIII, la expansión musulmana impulso una fuerte influencia en las lenguas romances de la península Ibérica agregando más de 4.000 vocablos. Estos “dialectos romances” eran conocidos como “mozárabe” usado por la mayor parte de la población dejando la lengua árabe para usos formales y literarios.

Un personaje, Alfonso X (1221-1284) rey de Castilla y León conocido como “El Sabio” fue quien organizó el idioma estandarizándolo y dando así origen al “castellano Alfonsino”. Su aporte a la nivelación lingüística del reino fue clave en la evolución de la lengua, redactando obras científicas e histográficas como, El Lapidario, Las Siete Partidas y Primera Crónica; tradujo textos jurídicos al castellano, normalizó la ortografía impulsando la Escuela de Traductores de Toledo, fundada en el siglo XII por el arzobispo Raimundo de Sauvetat (?-1152).

La obra de Alfonso X fue continuada por su sobrino, Juan Manuel (1282-1348) quien cuida del lenguaje y de la corrección, traducción y transmisión de sus escritos. En el otro extremo se encuentra Juan Ruiz (1283-1350) más conocido como el Arcipreste de Hita, autor del “Libro del Buen Amor” en el que usa un lenguaje con modismos y refranes más cercano al pueblo. Estas disonancias impulsaron la evolución del castellano.

La unión política de los reinos de Castilla y Aragón y la finalización de la Reconquista con la caída del Reino nazarí de Granada en 1492 junto al descubrimiento de América, da inicio a la expansión del castellano en toda España y los nuevos territorios. En el mismo año, Antonio de Nebrija publicó su “Gramática Castellana”, un estudio no relacionado al latín y primer tratado de gramática de la lengua. El idioma se difunde espectacularmente en los virreinatos, Filipinas, Nueva Guinea, Guam, Islas Marianas enriqueciéndose a su vez al adquirir nuevo léxico proveniente de las lenguas nativas de esas latitudes.

En 1605, el escritor Miguel de Cervantes (1547-1616) publica “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, primera parte, completando la segunda en 1615 convirtiéndolo en el libro no religioso más vendido y leído en la historia. Cervantes es considerado a la vez como el autor que más palabras diferentes ha escrito en un libro, 22.939 de un total de 381.104 en esa sola obra. Nadie ha podido igualarlo hasta hoy.

Con la firma de las Convenciones de Nutka en 1790, entre España y Gran Bretaña, la primera renuncia a los territorios de América del Norte impidiendo así el avance del idioma en esa región, hecho al que se le suma el Tratado de Guadalupe-Hidalgo (1848) por el cual México entrega sus territorios del norte a los Estado Unidos. Si bien el idioma se ve afectado no desaparece gracias a la posterior inmigración. Actualmente, en la ciudad de Saint Bernard Parish en Luisiana se habla el “dialecto canario” que tuvo mucha influencia en las islas del Caribe, especialmente en Cuba, Puerto Rico y Dominicana, así como en Venezuela, Panamá y costa Colombiana.

Una gran polémica se generó en torno a si el idioma es el español o castellano. Interesante puesto que, si bien la segunda definición procede en donde la lengua nace, la primera implica la que se habla más allá de las fronteras de España. Ya en el pasado, Gregorio Mayans (1699-1781), valenciano de origen, publicó “Orígenes de la lengua Española” en 1737 y Andres Bello (1781-1865) chileno-venezolano hizo lo mismo en 1847 con su “Gramática de la lengua Castellana”. Como vemos, si bien hay una contradicción en el enunciado, en realidad ambos escribían sobre el mismo idioma.

Esta aparente contradicción, fue zanjada diplomáticamente por la Real Academia de la lengua Española, (RAE) creada en 1713 por Felipe V (1683-1746) argumentando que si bien son sinónimos y pueden usarse ambos, es más conveniente el término “español” en virtud de carecer de ambigüedad. El castellano refiere a una región de España y no es representativo más allá de las fronteras de ésta, a lo que se le suma el hecho que la denominación que se usa internacionalmente, spanish, espagnol, spagnolo, spanisch reafirma el uso del término español.

Al paso de los años, la lengua fue enriqueciéndose con distintos vocablos a medida que el mundo iba interconectándose; la inmigración y migración de ciudadanos de distintas culturas y lenguas contribuyo a este crecimiento por lo que la RAE fue españolizando términos que comenzaban siendo usados por unos pocos convirtiéndose en el tiempo en lenguaje vulgar usado por mayorías.

En 1992 la compañía Vodafone envió el primer mensaje de texto a un teléfono móvil. A partir de allí comenzó el uso masivo de este sistema alterando gramaticalmente las diferentes lenguas en búsqueda de rapidez en la escritura por parte de los usuarios. Como ejemplo, el pronombre “que” fue sustituido por “q” o el sustantivo “cabeza” por “kbza” generando así un nuevo léxico que si bien practico no es aceptado por la RAE. Otras plataformas digitales se desarrollaron rápidamente y las personas siguieron usando este lenguaje e incluso ampliándolo.

Lo más novedoso de estos tiempos, el “lenguaje inclusivo” tiene su origen en los años 70’s cuando la ola feminista de esa época comenzó a cuestionar la importancia del género femenino en la lengua. Esto se expandió a otros sectores como la juventud y diversidad sexual pues ahora se busca ir mas allá en la representación de las minorías.

Es entonces cuando comienza el uso de “todes” propuesta que da una salida para nombrar personas no binarias. En sus comienzos, este lenguaje se usaba solo en la forma escrita con símbolos como “@” para no usar los sustantivos como masculino o femenino, ejemplo clásico, “chic@s” y luego se extendió al verbal con el uso de la “e”. Según Mercedes Bengoechea (1952) académica de la RAE, el primer impulso fue el “doblete” es decir mencionar ambos géneros, “ciudadanos y ciudadanas”, “todos y todas” como muestra de inconformidad con la lengua al no tener representatividad de género en este tipo de formas que el idioma usa en masculino como genero neutro.

Para los promotores y defensores, el lenguaje inclusivo tiene también un fundamento social como lo es democratizar y dar visibilidad social a los géneros logrando una sociedad más igualitaria y transparente. Los progenitores de “les hijes” en lenguaje inclusivo no son los padres sino “les xadres” de manera tal que un maestro no debería escribir en el cuaderno de notas “queridos padres”.

La Real Academia de la Lengua Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española (1951) han rechazado categóricamente este lenguaje en su “Libro de estilo de la lengua española” publicado en 2018 con el mensaje de que “el lenguaje no representa al mundo, sino que lo construye”.

Basados en la premisa anterior, será interesante observar como continua esta construcción y como la misma impacta en el mundo futuro. Sin duda un desafío que el lenguaje debe superar satisfactoriamente para conservar su vigencia.

“La lengua es en cierto modo la manifestación externa del espíritu de los pueblos.”

Guillermo de Humboldt

1767-1835

Fuente:Real Academia del lenguaje Espanol,csub.edu, historia del idioma, www.mecd.gob.es,, Historia de la lengua española, R Lapesa, Historia social de las lenguas de España, F. Moreno Fernandez, www.un.org, elpais.com, Wikipedia.com

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